martes, 3 de mayo de 2011

Himno del Instituto Adolfo V. Hall


Himno del Instituto Adolfo V. Hall

Con lealtad oh patria os saludamos,
con el símbolo blanco y azul
demostramos que siempre te amamos,
defendiendo tu cielo de azul.

Los Clarines sus toques han dado, los
hallistas irán a luchar sus maestros lección
les han dado la que tienen hoy que demostrar.


CORO

¡Oh! Nuestro máximo estandarte,
porque siempre te alumbre buen sol
yo mi vida quisiera ofrendarte
instituto de Adolfo V. Hall.

Nos dejaste de herencia dos cosas
que se encuentran en el corazón,
dos palabras tan bellas y hermosas
que son dueñas de toda razón.

Del honor nacen fuerza y valores,
de la ciencia nació el saber,
por tu amor entre tantos amores
por honor te sabrán defender.

CORO

¡Oh! Nuestro máximo estandarte,
porque siempre te alumbre buen sol
yo mi vida quisiera ofrendarte
instituto de Adolfo V. Hall.

Den su salva quinientos cañones,
que desgarren sus rayos al sol,
ya el viento que entone sus sones
y que cante para Adolfo Hall.

Despertad, despertad que te aclaman
que tu honor ya comienza a crecer,
militares que formas y te aman
por ti siempre tendrán que vencer.


CORO
¡Oh! Nuestro máximo estandarte,
porque siempre te alumbre buen sol
yo mi vida quisiera ofrendarte
instituto de Adolfo V. Hall.


Letra y Música: Felipe Gracia Salas

lunes, 2 de mayo de 2011

***Adolfo V. Hall Ramirez***


***Adolfo V. Hall Ramirez***

Aun con la adolescencia a flor de piel
y con la impaciencia cuando llama un ideal,
caballeroso y fiel respondiste al llamado,
de una patria a la que amor y lealtad
con el corazón en la mano le habías jurado.

Cadete de su tierra enamorado para el que su
bandera es un estandarte que inspira y emociona,
bandera que ondea perdiéndose entre el cielo
blanco y azul donde alza su vuelo el Quetzal.

El crisol de una estrella marco tu camino,
el honor y el amor sellaron tu destino
y sin dudarlo emprendiste la lucha
en el campo donde se enfrentan
los ideales con los deseos…

Cuando la patria llamo fuiste el primero
que puso la mano sobre el arado y sin voltear,
te lanzaste a la conquista de ideales mayores
esos que solo los grandes pueden soñar.

Porque vale más una vida vivida con propósito
que una eternidad gastada en la comodidad,
que es fruto del temor y las dudas…

No fue Chalchuapa tu tumba si no el
altar donde aun brilla la llama del
eterno ideal…
Porque naciste hijo de Guatemala,
mas quisiste morir Centroamericano.

Porque no es posible que pueblos hermanos
enfrenten sus retos en solitario…
Si son como los dedos de una mano que
alzan su vuelo cual si fueran una paloma
que prodiga tiempos de hermandad y paz.

No ha sido estéril tu sacrificio porque
en estas tierras aun arde esa llama,
por eso cuando invocamos tu nombre,
decimos: Sargento Primero de caballeros
cadetes  Adolfo V. Hall Ramírez,
¡Presente! Con el mismo ideal en el
corazón y en la mente.

Oxwell L’bu
Imagen: Internet 

domingo, 1 de mayo de 2011

“Sin Insignias”


“Sin Insignias”

(Crónica de un Recluta)

El ambiente navideño, aun se podía respirar en las calles, el olor a pólvora y uno que otro cohetillo tronando por aquí y por allá… Los suaves vientos de enero parecían anunciar el inicio de aquel nuevo año  de1979, que traía para las aspirantes nuevas vivencias y experiencias, que sin ellos saberlo se grabaría en su mente y corazón…

¡Enero esta a la vuelta de la esquina! Cuantas veces  lo escucharon, pero diciembre tiene esa magia de envolver el alma y arrullar el corazón, principalmente  la de los patojos, que entre juegos, tradiciones y cohetillos se la pasan  inolvidable… Pero finalmente enero llego y con él, el día de las inscripciones, (para aquel selecto grupo  de  aspirantes a caballeros alumnos, que obtuvieron las mejores notas en el examen de admisión)  que resulto para algunos un día doloroso, dado que le decían adiós a un fiel compañero que estuvo con ellos desde que nacieron, su cabello, del cual quedaría apenas un copete, donde meses después se acomodaría el birrete. Uno a uno entraron los aspirantes, con sus diferentes estilos de peinado, unos con el pelo a un lado, otros al estilo Travolta… Se sentaban en la silla del barbero y en menos de lo que dura un aguacero, perdían la cabellara y con ella le decían adiós sin pretenderlo a una niñez que años después extrañarían.

Solo el corte de pelo, era ya una distinción entre sus amigos, lo cual no pocas veces era motivo de bromas y comentarios entre los amigos del barrio. No faltaba quien les dijera que no aguantarían ni un mes o que acaso sobrevivirían solo aquel año.  Dichos comentarios tenían una base que en poco tiempo comprobarían.  A la semana  siguiente, aquel primer día empezó de madrugada, antes que el sol se asomara, transportándose  por sus propios medios o el transporte público  de su casa al instituto.  Uno a uno fueron llegando  los aspirantes y allí los esperaban los que estarían a cargo  de los nuevos reclutas, entre oficiales y galonistas.  Todo aquello resultaría  en una novedad para aquellos niños, para los cuales, los uniformes, la disciplina militar, las jerarquías (la antigüedad, los grados) y el nuevo lenguaje que se usa en las filas castrenses les era desconocido.

Para todo aquello no hubo un preámbulo, ni una inmersión gradual, pues desde el primer momento  la emersión a aquel nuevo mundo  para los aspirantes fue total.  Dadas las siete en punto de la mañana, un sargento se paro en medio de del patio principal y llamo a formación a los galonistas, para darles instrucciones mientras los aspirantes veían impresionados  la rapidez y la disciplina. Luego de aquello  los galonistas rompieron filas y ordenaron a los reclutas por secciones (de lo cual ya los aspirantes tenían conocimiento pues al momento de inscribirse les fue asignada la sección a la que pertenecerían) que iban de la A a la F.  Cada una de ellas tenía un cabo que estaría a cargo, los cuales mostraban cara de pocos amigos.  Los aspirantes aun vestidos de civil  empezaron a recibir  las primeras instrucciones y las palabras de bienvenida por el oficial a cargo de los nuevos reclutas, el subteniente de infantería  Gerardo Ángel Francisco Leche Marroquín.

En aquella primera semana la exigencia física no se hizo esperar, así como el empezarse a familiarizar con aquel nuevo leguaje  y costumbres, de la misma forma  recibieron sus uniformes y botas, que en la mayoría de los casos le s quedaban grandes, dado que aun tenían el tamaño y la talla de niños. Dichos uniformes tuvieron que ser  en algunos casos desarmados completamente  y construidos nuevamente para que les tallaran y a las botas ponerles algodón en la punta, para que no les quedaran tan flojas.  Toda aquella primera semana, fue de instrucciones, sin recibir clases académicas y sin la presencia del batallón de caballeros alumnos en su totalidad.

A la semana siguiente, se presentaron los aspirantes, portando el uniforme verde olivo, gorra y botas, solamente con los gafetes  que identificada el nombre de pila y la institución a la que pertenecían (Hall Central)  y ninguna insignia puesta en el uniforme.  Desde un inicio se les concientizo acerca de la dignidad con la que se debe portar el uniforme y no es cuestión únicamente de portarlo, si no portarlo con honor y gallardía.

Oxwell L’bu
Foto: Hugo Letona R.   

"Aspirantes a Aspirantes"


“Aspirantes a Aspirantes”

(Crónica de un Recluta)

Siendo aun niños abrazaron una meta, que se troco en camino, que les marco en la vida un destino, del que aun no tenían conciencia; nadando entre los mares del Honor y la Ciencia…Sabiendo apenas nadar, aspirábamos a ser parte de la tripulación de esa barca  que nos conduciría a un mundo que apenas conocíamos…

Corrían finales de los años setentas, con su música disco, el inicio de la trilogía de Star Wars, la televisión a colores y los cines exhibiendo aun dos películas por el precio de una; en las manos aun los juguetes que los patojos jugaban: los trompos, los cincos, las bicicletas Californianas, los monopatines en fin.  Terminando la primaria, sin darse cuenta,  que poco a poco  todo aquello iba quedando atrás. Y se  les planteaba la pregunta: ¿Dónde continuar los e estudios de secundaria? Para algunos la respuesta era obvia, pues continúan sus estudios en el instituto público o el colegio cerca de casa o simple y sencillamente hasta allí había llegado su educación, pues empezaban su vida laboral.


Pero para poder ser parte de  dicha institución, se precisaba de someterse a un examen de admisión, en el cual no solo se evalúa a los aspirantes académicamente, sino también en sus capacidades físicas y de salud.  Algunos desde el mes de octubre acudían a clases preparativas para dichos exámenes, otros no, pues se sometieron directamente a los exámenes. Los cuales en aquellos tiempos se realizaba en el mes de noviembre.  En aquel año de 1978 se presentaron a dichas evaluaciones más de 700 aspirantes a aspirantes a Caballeros Alumnos.

Aquellos fueron los primeros días de muchos días que compartirían aquellos que llegaron a integrar la promoción 25 de caballeros alumnos, la promoción de las Bodas de Plata del instituto.  Los exámenes versaban en pruebas estandarizadas de matemáticas, ciencias, cultura general, el examen físico resulto ser más exigente de lo que muchos esperaban, ya que  se busca también, el ver la determinación y resolución de completar una prueba por parte de los aspirantes.  Los cuales procedían  de las diferentes zonas de la capital, así como de los departamentos en el interior del país.  Como siempre sucede algunos entablaron amistad con otros aspirantes, con los cuales se volverían a ver en enero al inicio del nuevo ciclo lectivo  o  quedaría el recuerdo, dado que  no consiguieron las mejores calificaciones para ingresar al instituto.
En los primeros días del mes de diciembre  de aquel  año, empezaron a llegar los telegramas informándoles a los padres, sobre la admisión o no del aspirante a aspirante.  De aquel  grupo  de más de 700, fueron seleccionados un poco más de 300  aspirantes  a caballeros alumnos. Y así  quedo conformada la promoción 25  de Caballeros Alumnos del Instituto Adolfo V. Hall  Central de la ciudad capital de Guatemala. Pero aquello era solo el primero de muchos pasos que con determinación deberían de dar aquellos que aun siendo niños empezaban a vivir los días, que serian determinantes en sus vidas.


Oxwell L’bu

Foto: Juan  Solórzano  G.