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domingo, 9 de marzo de 2014

“Uno, dos, tres…Un Neutro”

“Uno, dos, tres…Un Neutro”
Iniciaba la década de los 80’s una década que marcaria el rumbo del mundo, con su aceleración tecnológica, la reacomodación incluso de los mapas y los cambios sociales a la orden del día; aun no se apoderaban de los adolecentes los celulares, las computadoras aun no eran personales y los niños aun no cambiaban los juegos en las calles por un video game.

Luego de un año como caballeros alumnos del instituto Adolfo V. Hall veían como su promoción ha...bía sido mas que diezmada debido a las exigencias académicas, físicas, así como a la disciplina que no todos eran capaces de abrazar. Después de un par de meses de vacaciones, un poco mas de la mitad de los integrantes de la promoción 25 estaba de regreso a clases, con dos barras en las charreteras y el deseo de continuar escribiendo su propia historia en los anales no solo del instituto, sino también de sus vidas…Ahora eran los Neutros del batallo de Caballeros alumnos del Hall Central. En ese mismo año el instituto cumplía 25 años desde su fundación. Ellos dejaban de ser los reclutas, para constituirse en los que no huelen, ni hieden es decir los Neutros.

Aquel primer año con varios integrantes de la promoción con placas de alumnos distinguidos, así como un escolta de bandera. Poco a poco le iban dando despedida a la niñez y la pubertad pasaba a ser su verdad. Había transcurrido un año, desde que aquellos niños con paso tímido llegaron al recinto, del honor y la ciencia…Y algo había pasado, ya no eran los mismos, sus ademanes denotaban la disciplina militar, incluso su forma de caminar ya no era igual, su manera de expresarse ya no era igual, pues se estaban transformando en hombre y comprendía que sobre sus hombros aparte de las charreteras, llevaban el legado de los Hallistas de todos los tiempos, era ahora su deber el preservar ese legando y transformarse en quienes lo transmitirían a otras generaciones.
Oxwell L’bu copyright2014

domingo, 1 de mayo de 2011

“Sin Insignias”


“Sin Insignias”

(Crónica de un Recluta)

El ambiente navideño, aun se podía respirar en las calles, el olor a pólvora y uno que otro cohetillo tronando por aquí y por allá… Los suaves vientos de enero parecían anunciar el inicio de aquel nuevo año  de1979, que traía para las aspirantes nuevas vivencias y experiencias, que sin ellos saberlo se grabaría en su mente y corazón…

¡Enero esta a la vuelta de la esquina! Cuantas veces  lo escucharon, pero diciembre tiene esa magia de envolver el alma y arrullar el corazón, principalmente  la de los patojos, que entre juegos, tradiciones y cohetillos se la pasan  inolvidable… Pero finalmente enero llego y con él, el día de las inscripciones, (para aquel selecto grupo  de  aspirantes a caballeros alumnos, que obtuvieron las mejores notas en el examen de admisión)  que resulto para algunos un día doloroso, dado que le decían adiós a un fiel compañero que estuvo con ellos desde que nacieron, su cabello, del cual quedaría apenas un copete, donde meses después se acomodaría el birrete. Uno a uno entraron los aspirantes, con sus diferentes estilos de peinado, unos con el pelo a un lado, otros al estilo Travolta… Se sentaban en la silla del barbero y en menos de lo que dura un aguacero, perdían la cabellara y con ella le decían adiós sin pretenderlo a una niñez que años después extrañarían.

Solo el corte de pelo, era ya una distinción entre sus amigos, lo cual no pocas veces era motivo de bromas y comentarios entre los amigos del barrio. No faltaba quien les dijera que no aguantarían ni un mes o que acaso sobrevivirían solo aquel año.  Dichos comentarios tenían una base que en poco tiempo comprobarían.  A la semana  siguiente, aquel primer día empezó de madrugada, antes que el sol se asomara, transportándose  por sus propios medios o el transporte público  de su casa al instituto.  Uno a uno fueron llegando  los aspirantes y allí los esperaban los que estarían a cargo  de los nuevos reclutas, entre oficiales y galonistas.  Todo aquello resultaría  en una novedad para aquellos niños, para los cuales, los uniformes, la disciplina militar, las jerarquías (la antigüedad, los grados) y el nuevo lenguaje que se usa en las filas castrenses les era desconocido.

Para todo aquello no hubo un preámbulo, ni una inmersión gradual, pues desde el primer momento  la emersión a aquel nuevo mundo  para los aspirantes fue total.  Dadas las siete en punto de la mañana, un sargento se paro en medio de del patio principal y llamo a formación a los galonistas, para darles instrucciones mientras los aspirantes veían impresionados  la rapidez y la disciplina. Luego de aquello  los galonistas rompieron filas y ordenaron a los reclutas por secciones (de lo cual ya los aspirantes tenían conocimiento pues al momento de inscribirse les fue asignada la sección a la que pertenecerían) que iban de la A a la F.  Cada una de ellas tenía un cabo que estaría a cargo, los cuales mostraban cara de pocos amigos.  Los aspirantes aun vestidos de civil  empezaron a recibir  las primeras instrucciones y las palabras de bienvenida por el oficial a cargo de los nuevos reclutas, el subteniente de infantería  Gerardo Ángel Francisco Leche Marroquín.

En aquella primera semana la exigencia física no se hizo esperar, así como el empezarse a familiarizar con aquel nuevo leguaje  y costumbres, de la misma forma  recibieron sus uniformes y botas, que en la mayoría de los casos le s quedaban grandes, dado que aun tenían el tamaño y la talla de niños. Dichos uniformes tuvieron que ser  en algunos casos desarmados completamente  y construidos nuevamente para que les tallaran y a las botas ponerles algodón en la punta, para que no les quedaran tan flojas.  Toda aquella primera semana, fue de instrucciones, sin recibir clases académicas y sin la presencia del batallón de caballeros alumnos en su totalidad.

A la semana siguiente, se presentaron los aspirantes, portando el uniforme verde olivo, gorra y botas, solamente con los gafetes  que identificada el nombre de pila y la institución a la que pertenecían (Hall Central)  y ninguna insignia puesta en el uniforme.  Desde un inicio se les concientizo acerca de la dignidad con la que se debe portar el uniforme y no es cuestión únicamente de portarlo, si no portarlo con honor y gallardía.

Oxwell L’bu
Foto: Hugo Letona R.   

"Aspirantes a Aspirantes"


“Aspirantes a Aspirantes”

(Crónica de un Recluta)

Siendo aun niños abrazaron una meta, que se troco en camino, que les marco en la vida un destino, del que aun no tenían conciencia; nadando entre los mares del Honor y la Ciencia…Sabiendo apenas nadar, aspirábamos a ser parte de la tripulación de esa barca  que nos conduciría a un mundo que apenas conocíamos…

Corrían finales de los años setentas, con su música disco, el inicio de la trilogía de Star Wars, la televisión a colores y los cines exhibiendo aun dos películas por el precio de una; en las manos aun los juguetes que los patojos jugaban: los trompos, los cincos, las bicicletas Californianas, los monopatines en fin.  Terminando la primaria, sin darse cuenta,  que poco a poco  todo aquello iba quedando atrás. Y se  les planteaba la pregunta: ¿Dónde continuar los e estudios de secundaria? Para algunos la respuesta era obvia, pues continúan sus estudios en el instituto público o el colegio cerca de casa o simple y sencillamente hasta allí había llegado su educación, pues empezaban su vida laboral.


Pero para poder ser parte de  dicha institución, se precisaba de someterse a un examen de admisión, en el cual no solo se evalúa a los aspirantes académicamente, sino también en sus capacidades físicas y de salud.  Algunos desde el mes de octubre acudían a clases preparativas para dichos exámenes, otros no, pues se sometieron directamente a los exámenes. Los cuales en aquellos tiempos se realizaba en el mes de noviembre.  En aquel año de 1978 se presentaron a dichas evaluaciones más de 700 aspirantes a aspirantes a Caballeros Alumnos.

Aquellos fueron los primeros días de muchos días que compartirían aquellos que llegaron a integrar la promoción 25 de caballeros alumnos, la promoción de las Bodas de Plata del instituto.  Los exámenes versaban en pruebas estandarizadas de matemáticas, ciencias, cultura general, el examen físico resulto ser más exigente de lo que muchos esperaban, ya que  se busca también, el ver la determinación y resolución de completar una prueba por parte de los aspirantes.  Los cuales procedían  de las diferentes zonas de la capital, así como de los departamentos en el interior del país.  Como siempre sucede algunos entablaron amistad con otros aspirantes, con los cuales se volverían a ver en enero al inicio del nuevo ciclo lectivo  o  quedaría el recuerdo, dado que  no consiguieron las mejores calificaciones para ingresar al instituto.
En los primeros días del mes de diciembre  de aquel  año, empezaron a llegar los telegramas informándoles a los padres, sobre la admisión o no del aspirante a aspirante.  De aquel  grupo  de más de 700, fueron seleccionados un poco más de 300  aspirantes  a caballeros alumnos. Y así  quedo conformada la promoción 25  de Caballeros Alumnos del Instituto Adolfo V. Hall  Central de la ciudad capital de Guatemala. Pero aquello era solo el primero de muchos pasos que con determinación deberían de dar aquellos que aun siendo niños empezaban a vivir los días, que serian determinantes en sus vidas.


Oxwell L’bu

Foto: Juan  Solórzano  G.