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domingo, 10 de septiembre de 2017

Ese distintivo que portamos en el pecho

El distintivo que portamos en el pecho"
Ese distintivo que portamos en el pecho, era más que una insignea de nuestra promoción, era  motivo de orgullo de pertenecer al batallón, de los hijos predilectos del honor y la ciencia.

En 1980 la promoción 26 de caballeros alumnos del instituto Adolfo V. Hall Central recién hacia su ingre, la promoción 22 era la promoción al mando y la 25 eran los neutros del batallón. Esa año el instituto cumpliría sus bodas de plata, por lo que se decidió el crear un distintivo para cada promoción.

Cada oficial instructor convocó a un concurso entre los integrantes de cada promoción, para que se presentarán diseños, a fin de escoger el más apropiado. Los caballeros alumnos , entuciasmados, presentaron sus diseños. En el caso de la promoción 25 fue escogido el diseño en conjunto de Giron zamora Walter y De León Recinos y el de la promoción 26 por el hermano de este último.

Una vez escogidos, estos se mandaron a hacer y en vísperas de la celebración del día del ejército,  cada caballero alumno portaba en el pecho del lado izquierdo del uniforme la insignia de su promoción.El mismo también se empezó a utilizar en el uniformados de gala.

El emblema del distintivo de la promoción 25 , mostraba estos elementos: como fondo los colores de la bandera, al centro el escudo del instituto, destacando un ros al centro, símbolo inequívoco de los caballeros alumnos, en la parte superior en letras y números romanos Promoción XXV y abajo las iniciales I.A.V.H.C., cabe mensionarlo que la leyenda  "promoción bodas de plata"fue excluida del diseño original.

Esta costumbre a ido pasando de promoción en promoción, hoy los distintivos son más que artículos de colección, porque evocan no solo la pertenencia a una promoción sino a ese inmenso batallón de los hallistas de todos los tiempos.
Oxwell L’bu Copyright © 2017


jueves, 29 de diciembre de 2016

Colección 2016-2017 Cascanueces Hallistas


Cómo dirían los diseñadores, de abolengo: La colección 2016 de Cascanueces Hallistas. Los cuales han sido diseñados tomando como patrón, los uniformes que los hallistas de todos los tiempos, han portado con gallardía y honor. Espero con esto y con el respeto de siempre, hacer un pequeño aporte a nuestras tradiciones y mística hallista. ¡Hallista por siempre!
Oxwell L’bu Copyright © 2016-2017






viernes, 25 de noviembre de 2011

"A Escuadra"




“A Escuadra”

(Relato de esos Viajes en el Bus del Hall)

En aquel recorrido, que en nada se parecía a un paseo dominical, pero en el cual  se podía aprender desde tácticas para evadirse, como conquistar a la chiquilla de tus sueños, como lograr el mejor lustre de las botas, hasta como amar a una mujer…



El bus del Hall, pasaba muy de madrugada, justo antes de que el sol se levantara, antes de que el gallo cantara o que la mayoría de gente interrumpiera sus sueños para despertar. Entre la penumbra de las calles, apenas iluminadas por la luz de los postes, se veía a los caballeros alumnos, formados en plena acera, con el uniforma perfectamente planchado y enyuquillado, las botas relucientes y los botones y hebilla resplandeciendo en la obscuridad, así como a uno que otro demente que pensaba, que estaba en el cuartel y no en un plantel educativo. En medio de aquellas calles vacías de repente se veían las luces de aquel bus amarillo, el cual de forma presurosa abordaban, primero los más antiguos, luego los nuevos. Una vez en el bus, los más antiguos, así como los galonistas se sentaban en el lugar de costumbre, los nuevos donde se podía, pero a escuadra, lo cual implicaba sentarse sin tocar el respaldo a solo tres dedos de la orilla del asiento, sacando el pecho y de forma erguida.  Pero la mayoría de veces viajaban  el recorrido en culiche o debajo de los asientos.  Viajar en el bus, era toda una odisea, donde las bromas, mescladas con los que “aplicaban antigüedad” no faltaban. No faltaban aquellos a los que les gustaba desde buena mañana hostigar, pero los había  también aquellos de buen humor y de ocurrencias sin fin.  De la misma forma estaban aquellos que con sus historias impregnadas de realidades, mescladas con ficción, hablaban de las cosas del corazón y de esas pasiones, que alteraban las hormonas de aquellos que aun siendo niños, en el cuerpo les despertaban grandes batallas, ya que el tema recurrente por excelencia era sobre las mujeres.  Las exageraciones nunca faltaban, ni quien fabricara historias que ni él se creía, pero en la mente todo aquello quedaba revoloteando.  



Ya que era allí, donde los nuevos (aun niños) escuchaban por primera vez sobre temas, que muchas veces se tocaban como tabús o simplemente no se hablaban, aprendieron del amor y sus penas cuando alguien hablaba de sus decepciones, así como también esas historias cargadas de exageraciones emotivas y de las experiencias vividas en esas “Casitas de los Sueños”  de la luz roja, donde lo mismo pagaba por un momento de placer, un recluta, un sargento o un coronel porque allí no era un cuartel.



No faltaban también los bromistas, que caían como paracaidistas con alguna ocurrencia que provocaba carcajadas de a montón o el bohemio y enamorado que ponía a cantar en coro a los nuevos, alguna canción, que le llegaba al corazón.  Muchas de aquellas conversaciones de los más antiguos (y por consiguiente con más edad)  los nuevos muchas veces no las entendían del todo, pero llegaría el día en que todo aquel caudal, encontraría su cauce. Aun que todo aquello, hoy no sean más que recuerdos  de una época que no volverá, todos eso constituyen parte de ese tesoro, que todos guardan en el baúl de los recuerdos.



Oxwell L’bu Copyright © 2011

Imagen: Hugo Letona 

viernes, 13 de mayo de 2011

***El Birrete y las Charreteras***


***El Birrete y las Charreteras***

Pise tu suelo siendo aun un niño,
con timidez en mis pasos chicos,
pero con una determinación que
bombeaba adrenalina y sangre
a mi corazón…

Apostando al destino perdí la caballera,
y de pronto me vi en uniforme,
sin birrete ni charretera.

Aprendí a ver a mis compañeros,
no como a otro cualquiera…
si no como hermanos de promoción,
de esos que se juegan alma y corazón.

A base de sortear desafíos y retos,
aprendimos que el Honor no es
una palabra hueca y sin sentido.
 
El Honor es algo así como el alarido
que pega el alma cuando va en
busca de ideales que trascienden…

Comprendimos que la Ciencia
no se oculta en los libros,
es algo que se descubre y se vive.

A base de sudor, esfuerzos y desvelos
llegamos a la alborada de un 1ero. de marzo,
donde aun siendo niños se nos impuso
el birrete y las charreteras.

Como símbolos de esa fraternidad,
de los hijos del Honor y la ciencia,
que aman a su tierra con plena conciencia,
de que son el futuro de una madre que espera.
 
¡Ojala! Que los Hallistas de ayer, hoy, mañana  
y siempre tu nombre sepan honrar…
A esta tierra con vientre de cuna,
¡Guatemala tu nombre inmortal.!
 Oxwell L’bu

"Primero de Marzo"


“Primero de Marzo”

(Promoción de las Bodas de Plata)

Consientes que eran herederos  de un legado que 24 promociones anteriores ponían sobre sus hombros al imponerles las charreteras y que al recibir el birrete símbolo y distinción de Hallista se hacían parte de una hermandad que trasciende tiempos y fronteras, los integrantes de la promoción 25 de instituto Adolfo V. Hall Central, llego a aquella alborada donde  hasta la luna se desvelo escuchando los redoblantes que eran cada latido de su corazón…

Luego de largas jornadas de esfuerzos y sacrificios el primero de marzo al fin se deslumbraba. Muchos con sus manos de niños ampolladas, mas morenos que de costumbre, pero llenos a alegría y satisfacción llegaban a aquella celebración. Ya los aspirantes recitaban de memoria el himno nacional, así como el del instituto, su porte y forma de andar había cambiado, ahora tenían ese porte militar y la determinación de un jaguar.

Los preparativos para la celebración del aniversario incluían, la limpieza de hasta el último rincón del instituto, pintura de la fachada, el pulimiento de las placas de graduación de promociones anteriores (las cuales eran colocadas en el muro trasero donde está el busto del sargento Adolfo V. Hall), preparación y adecuación del gimnasio para la fiesta, para lo cual la promoción XXI se las pintaban de maravilla, esta era la promoción en mando, pues aquel año se graduarían. Y por supuesto la presentación y disciplina del batallón de caballeros alumnos y aspirantes.

Aquel año, febrero tuve  28 días y el primero de marzo callo un día jueves.  Aquel ultimo día de febrero para los aspirantes, fue una jornada que por poco tenía más de 24 horas.  Se levantaron  antes de que se asomara el sol, como de costumbre.  Abordaron el bus rumbo al instituto, recibieron clases durante la mañana y el primer periodo de la tarde.  Luego junto a todo el batallón realizaron la ultima práctica, después  todos cooperaron para darle los últimos toques al establecimiento.  Poco después de las cinco de la tarde los buses tomaron las diferentes rutas  para trasladar a los alumnos a sus hogares.  Pero el día no terminaba allí, ya que cada uno de los aspirantes, pulía sus insignias, botones y hebilla  con esmero, lustraba sus botas y veía que los quiebres del uniforme previamente enyuquillado estuvieran bien definidos.  Aquella noche fue de no dormir, ante la emoción que cada uno sentía y esa sensación de logro, de haber cumplido una meta en sus últimos años de niñez. Por otra parte los buses pasarían entre las 2 y 3 de la mañana, dado que la celebración iniciaba, con una alborada, en la cual se quemaban cohetillos, un torito con juegos artificiales, se degustaba un tamal y refrigerios mientras todo aquello era amenizado por una marimba.  La presencia de los padres, familiares, así como ex alumnos, le ponía un toque especial a aquella madrugada, donde todos compartían y el ambiente era de alegría y celebración.


Al dar las siete de la mañana la corneta, llamaba a formación, para hacer los honores durante el izamiento de la bandera; luego se colocaban ofrendas florales en el monumento a Hall tanto por ex alumnos como por personal civil y militar.  Después había un breve recesó, se rompían filas y los caballeros alumnos, se iban a cambiar, poniéndose el uniforme de gala y los aspirantes a preparar el uniforme, así como  su birrete celeste y charreteras, pues en aquella mañana se despedirían de la gorra.  A eso de las ocho, la corneta llamaba nuevamente a formación, en el patio  interior, para dar inicio a los actos protocolarios, para la celebración del aniversario del instituto. Entre los cuales estaba la imposición de birretes y charreteras a la promoción 25 de caballeros alumnos.
                                                                      


Para eso de las nueve de la mañana, tanto la prensa, como público en general, ya habían abarrotado, las instalaciones del instituto, así  que  tanto los padres de familia con dichas personas serian testigos oculares de la transformación de aquellos niños en caballeros alumnos.  Llegado el momento, se ordeno abrir filas a los aspirantes, luego los caballeros alumnos de otras promociones, procedieron a la imposición del birrete y charreteras a los a los de nuevo ingreso.  Llenos de una emoción inexplicable, los nuevos caballeros alumnos irguieron el pecho y se llenaron de la satisfacción de un logro personal.  Los ex alumnos allí presentes, se emocionaban también haciendo evocaciones de cuando ellos fueron alumnos de nuevo ingreso… De haber recorrido con coraje y determinación, ese periodo que  un día los hizo pasar de aspirantes a aspirantes, de reclutas aspirantes a caballeros alumnos del Instituto Adolfo V. Hall.                     

Oxwell L’bu
Foto: Rianeiro Mirón R. Y Jose Byron Gonzalez