sábado, 31 de julio de 2021
Un humilde legado...
domingo, 23 de mayo de 2021
Una propuesta...
domingo, 16 de mayo de 2021
“San Perolo San Perolito”
“El mito de San Perolo San Perolito”
( La leyenda del santo de los nuevos)
Cuenta la leyenda, que por aquellos años, cuando la tradición hallista nacía, los antiguos de antaño, dieron por encomendar a los reclutas de primer año, a un ser inerte, que se derretía del sudor, pero lo hacía sin ningún estupor, al cual nombraron San Perolo San Perolito.
Ser nuevo, implicaba andar siempre con la camisa sudada y siempre, siempre andar rebotando, pidiéndole al santo de su devoción, un descanso, estar en clases y que nunca hubiera un periodo libre y que por fin llegara la noche, para descansar, sin ningún reproche. Se dice que por las noches los nuevos, internos o no, solían soñar que estaban en pleno chispe y despertaban sudando, deseando que la noche se hiciera eterna.
Era en esas noches, que aquel místico personaje, producto de la mitología hallista, se les aparecía en sueños y no pocas veces en pleno chispe, al punto que lo veían derretirse durante los llamados baños turcos.
Así fue que como por inversión o quien sabe por revelación surgió aquel personaje, tan querido por los nuevos, tan recordado por los antiguos, que de generación en generación, todos más de una vez, recitaron aquella, inolvidable oración:
San Perolo San Perolito,
San Perolo San Perolon,
de mis antiguos líbrame,
de mis cabos sálvame
y del sargento escóndeme.
Porque soy un nuevo,
bípedo y abusivo,
que no tiene derecho
al aire que respiro,
pero por favor te pido,
que me des un respiro.
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#Hallistas
#SanPeroloSanPerolito
lunes, 10 de mayo de 2021
***La madre de un militar***
martes, 27 de abril de 2021
“Karate Hall”
“Karate Hall”
Recién se pasaba, de ser nuevo a neutro, las clases extra curriculares, se ponían más interesantes y retadoras y si se quería avanzar, todas se deberían aprobar.
La clase de karate, era una de esas asignaturas, en las que para avanzar, uno se las tenía que rifar... Algunos aventajados (que en su niñez asistieron a alguna academia y poseían una cinta) tenían una clara ventaja, sobre los que su único contacto con las artes marciales, había sido viendo en el cine a Bruce Lee o al karate Kid. Ellos hacían sentir, sus habilidades ya curtidas, mientras los demás necesitaban salvavidas, para poder nadar.
El instructor, en aquellos años, un Sensei experimentado, al que se le daba el rango de capitán asimilado, era exigente y poco benevolente. La clase se tomaba, después de las clases lectivas, en las primeras horas de la tarde, ya fuera en el gimnasio o en el patio bajo el sol.
Se enseñaba las catas básicas, así como las posiciones del cuerpo para el combate y para defenderse. En los exámenes, se evaluaba a los caballeros alumnos, en la correcta ejecución de las catas y luego la parte más difícil, era el combate cuerpo a cuerpo.
Usualmente, el contrincante, era el que seguía en la lista, por apellidos. En el caso del susodicho, la vida tuvo el capricho de enfrentarlo con un cinta negra, que se lucia, mientras el otro caía...
Nunca faltaron los que se lesionaron, ni los que se aventajaron y representaban al instituto, en eventos a nivel nacional e internacional.
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#Karatehall
jueves, 8 de abril de 2021
Pertenecer a una promoción...





