viernes, 28 de febrero de 2020

***Cada alborada***

***Cada alborada***
Como cada alborada
nuestra bandera es izada;
llama a formación la corneta
al batallón entona
de todo corazón,
el himno nacional.

La bandera brilla
cual sol al amanecer,
se parece perder en el
azul del cielo y se posa
sobre ella, una nube
que prende su albura.

Habrase visto semejante
hermosura....
Las salvas estremecen
el horizonte y una voz
como trueno exclama:
Guatemala tu nombre inmortal!
Mientras cruza el firmamento
un majestuoso quetzal.

Cual tulipanes celestes,
herguidos en respetuosa
actitud, en el campo donde
florecen los más sublimes
ideales.

Los hallistas le rinden
honor a la patria,
patria que los llama
y reclama como hijos
herederos del sargento Hall.
Oxwell L’bu copyrights 2019

Cuando conmemoramos el aniversario...

Cuando conmemoramos nuestro “Aniversario hallista” este no envejece con el tiempo, más bien se añeja y como el mejor de los vinos, nos va embriagando de nostalgias, por lo vivido y compartido, entre filas, que es donde sudamos, dónde con el alma gritamos y aprendimos a no claudicar.

Es que cada año se suma, una nueva promoción que ingresa con esa misma moral e ilusión de escribir en ese batallón su propia historia y al ver el legado que otras promociones han dejado se llenan de inspiración.

Gracias instituto Adolfo V. Hall por ese legado hallista, por haber recibido a unos niños y haber entregado hombres de bien.
Hallista por siempre!!!!
#hallista
#institutoadolfovhall

Feliz aniversario

Hace ya algunos años, siendo aún un niño, contaba las horas y la impaciencia no me dejaba dormir, porque ese primero de marzo obtendría, lo que había ganado con esfuerzo y sudor y que luego portaría con honor.

Recuerdo que casi no dormí, preparando el uniforme verde olivo, puliendo la hebilla y las insignias y lustrando las botas hasta poder verme en ellas. El bus pasó por nosotros muy de madrugada como a eso de las 3, pues la alborada empezaba antes del amanecer. Al llamar a formación, mi corazón saltó de la emoción, pues marcharía con el batallón y se me impondrian el birrete y las charreteras simbolos de los caballeros alumnos de todos los tiempos.

Han pasado los años y lo recuerdo, como si hubiera sido ayer... Gracias a Dios he vivido muchos momentos hermosos, pero aquel primero de marzo quedó inscrito en mi historia y lo llevo en el corazón.
Hallista por siempre!!!!

***Las batallas de la vida***

***En las batallas de la vida***
Entre filas aún siendo
niños nos formamos,
la disciplina y el coraje
nos forjaron.

Y en las batallas de la vida
nos sale lo hallista;
aprendimos a siempre luchar
sin claudicar.

La perseverancia ha sido
nuestra estrategia
y la creatividad,
el factor sorpresa.

En las batallas de la vida,
más de una vez hemos salido
con más de una herida,
pero seguimos con vida.

No es solo el uniforme
el que nos hizo,
el cual portamos
con gallardía y honor.

Es esa determinación
con la que enfrentamos
los retos, es esa pasión
que llevamos en el corazón.

Es posible que aquel viejo
uniforme, ya no nos talle,
porque el niño creció,
pero allí está el detalle,
el honor junto a nosotros
maduro.

En las batallas de la vida
nos sale lo hallista
y aunque no siempre las
ganamos, la vida nos jugamos,
en las batallas de la vida.
Oxwell L’bu copyrights 2018

jueves, 27 de febrero de 2020

“La fe, entre filas”

“La fe, entre filas”
Nuestra formación, no era solo académica, corporal y moral, también era espiritual, porque las batallas de la vida, exigen actos de fe...

Cerca de la piscina, hay una pequeña capilla, en forma de ross( el tipo de kepi  que se usa en el uniforme de gala) la cual está pintada de celeste y negro, tiene dos puertas con vitrales, que cuando se abren dejan ver, un bello altar, en el cual, en diferentes ocaciones, se oficia la solemne misa, a la cual son invitados, las autoridades del instituto, oficiales, claustro de catedráticos, especialistas y tropa, así como el batallón de caballeros alumnos.

Lo espiritual es importante en la formación e allí, la importancia de los capellanes militares, los cuales aparte de su formación, deben de comprender la mística militar. Pues entre el capellán  y el personal se establece una relación, de fe y mutua comprensión.

Ya que la fe, que se comparte entre filas, va más allá de palabras, es de vivencias y convivencia, donde también se debe de poner en práctica dicha fe, pues muchas veces, se deberán enfrentar momentos, que exigen fe y entrega.
Oxwell L’bu copyrights 2020
Foto: Instituto Adolfo V. Hall Central

***Antología hallista***

***Antología Hallista***
No, no es que viva anclado al pasado,
mas la verdad es que de lo bueno
siempre queremos repetir…
Y los buenos momentos de la vida
siempre se quieren volver a vivir.

Hoy pulí mis insignias, saque mi viejo
uniforme, tome el birrete y me los puse;
al menos por un momento me libre
del tormento que impone el tiempo
y me volví a sentir en aquella alborada.

No necesite verme al espejo porque este
muchas veces nos engaña porque en el
nunca nos vemos con los ojos que nos ven
los que nos aman e incluso el mismo Dios.

Hoy me sentí Hallista aquel que soñaba
con ser paracaidista y tocar desde un
helicóptero el sol… Hoy me sentí parte
de esa hermandad que trasciende el tiempo
y la distancia.

Hoy se me antojo volver a probar ese
bocadito dulce que me dio la vida,
el día en que con mi propio esfuerzo
gane el derecho de portar lo que nadie
te puede quitar.

El orgullo sano de ver que tus esfuerzos
no han sido en vano y la alegría,
de conquistar tus propias utopías,
hoy me sentí Hallista.

Hoy al sentirme Hallista recordé a mis
hermanos de promoción y el pecho
se me inflamo de la emoción,
al volver a cantar aquella canción,
que se transformo en nuestro himno.

Hoy me sentí Hallista y por eso
me puse de nuevo el uniforme,
con el mismo respeto de cuando lo recibí
y el mismo honor con que lo porte.

Hoy me sentí Hallista y me dio por escribir
unos versos y con mis intentos de poesía,
darle rienda suelta a esta antología
de recuerdos y nostalgias
¡Hoy me sentí Hallista!
Oxwell L’bu copyright2014

viernes, 21 de febrero de 2020

“Cuando apadrinamos a un aspirante”

“Cuando apadrinamos a un aspirante”
Un año o más, había transcurrido de todo aquel recorrido, que transitamos desde el día en que ingresamos hasta ese día, en que con el birrete, coronamos aquel primer esfuerzo.

“Aquí, nadie le regalará nada, todo se adquiere por su propio esfuerzo” era lo que los galonistas y los oficiales instructores nos repetían, una y otra vez. Es que se trataba de formar el carácter, de dotarnos de ese temple, de aquellos, que no se dan por vencidos, ni aún vencidos.

Cuando pasamos a segundo año, ya con dos barras en las charreteras  y una infinidad de vivencias y experiencias, nos tocaba apadrinar a un aspirante de nuevo ingreso, el cual era asignado al azar, el 1ro de marzo, cuando le impondríamos el birrete y las charreteras.

A partir de ese día, los buenos antiguos, tomaban la responsabilidad de alentar y orientar al caballero alumno de primer ingreso. Todo ese cúmulo de experiencias eran transmitidos, con el propósito de que el llamado ahijado, pudiera salir avante en los retos que le esperaban y pudiera verlos, como esa oportunidad para superarse así mismo y darse cuenta que era capaz de realizar, las cosas que el mismo en un momento pensó que no podría alcanzar y superar.
Oxwell L’bu copyrights 2020
Foto: Jessie Monterroso